Estamos empezando un nuevo año, así que es un momento apropiado para empezar también a hablar de fibromialgia desde el inicio, es decir, repasando un poco la historia de la enfermedad.

La palabra fibromialgia procede del latín fibra, que se refiere al tejido fibroso ( el que se encarga de unir los demás tejidos entre sí), y del griego mío (músculo) y algia (dolor).

En 1815, un cirujano de la Universidad de Edimburgo, Wiliam Balfour, ya describió la fibromialgia como nódulos en el “músculo reumático” (abultamientos en el músculo) que se notaban al palpar las zonas musculares en contracción .

En 1841 el médico francés François Valliex le dedicó un amplio apartado en su libro Tratado sobre neuralgia.

En 1843, el anatomista alemán Robert R. Floriep describió algunas características en su tratado de Patologia y terapia de los reumatismos, al notar que se producía dolor en algunas zonas corporales al palparlas o presionarlas moderadamente.

Sin embargo, la primera definición oficial de la enfermedad se atribuye al neurólogo británico Sir William Gowers, quien en 1903 pensó que podría tratarse de una inflamnación del tejido fibroso, y por tanto, la llamó fibrositis, término que poco a poco fue cayendo en desuso.

Bastantes años después, en 1975, dos investigadores fundamentales (Smythe y Moldofsky) pensaron que la mala calidad del sueño podía ser una de las alteraciones principales de la fibromialgia y motivo del resto de síntomas.

Estos investigadores, junto con otros autores, como Yunus o Goldenberg, fueron los responsables de definir el primer conjunto de criterios diagnósticos de esta enfermedad. En concreto, el dolor generalizado de más de tres meses de duración, la alteración del sueño acompañada de la fatiga y rigidez matutinas y el descenso generalizado del umbral para el dolor provocado.

Finalmente, en el año 1990 la Academia Americana de Reumatología publica los primeros criterios diagnósticos consensuados.

En 1992, en la Declaración de Copenhague (Dinamarca), la fibromialgia fue reconocida como enfermedad por la OMS, tipificándola con el código M79.7 en el manual de Clasificación internacional de Enfermedades.

En el año 1994 también fue reconocida por la Asociación Internacional para el Estudio del Dolor, que la clasificó con el código X33.X8a.

El día 12 de mayo, como ya sabéis, ha sido designado Día Internacional de la Fibromialgia, conmemorando el nacimiento de Florence Nightirgale, afectada por la enfermedad y que fue pionera de la enfermería moderna y figura decisiva en la creación de la Cruz Roja Británica.

En la actualidad se calcula que unas 800.000 personas sufren esta enfermedad en España. Varios estudios hechos en otros países, como Francia, Suecia, Alemania, Italia, Canadá y EE.UU, muestran una prevalencia de entre el 2-3% de la población, muy similar a la de nuestro país.

La enfermedad suele presentarse entre los 35 y los 55 años, pero puede hacerlo en cualquier etapa de la vida. Se observan casos incluso en niños y adolescentes, aunque en mucha menor proporción.

Los principales síntomas son el dolor crónico, la fatiga y las alteraciones del sueño.