¿Qué es el Sindrome de Fatiga Crónica?

1. DEFINICIÓN

El Síndrome de Fatiga Crónica (SFC) es una enfermedad benigna, compleja y crónica que se caracteriza por una fatiga intensa e invalidante, que no disminuye con el descanso y que puede empeorar con la actividad física y mental.
Esta fatiga no es explicable por ninguna otra razón, y se suele acompañar de dolores, debilidad, debilidad muscular post-esfuerzo y alteraciones en el sueño, en la concentración y en la memoria.

2. SÍNTOMAS CARACTERÍSTICOS

Los síntomas más frecuentes son: fatiga crónica de más de 6 meses de evolución, mialgias, debilidad muscular, fatiga post-esfuerzo, problemas de concentración y memoria (reducción de la capacidad de atención, dificultades para encontrar las palabras, incapacidad para organizar la información, etc.), trastornos del sueño, dolor de cabeza, febrícula, odinofagia (dolor al tragar), artralgias, mareos, vértigos y adenopatías.

3. OTROS SÍNTOMAS QUE PUEDEN APARECER

Entre los síntomas que suelen aparecer en el SFC, además de los comentados anteriormente, están la sensación de malestar general (síntomas parecidos a los de una gripe), dolor (en articulaciones, sensación de pinchazos, dolor de cabeza, calambres, molestias gástricas), trastornos del estado de ánimo (ansiedad, depresión, irritabilidad), problemas del sistema nervioso (deficiente control de la temperatura corporal, mareos, hipersensibilidad a la luz y al sonido, pérdida del equilibrio), problemas digestivos(alternancia entre diarrea y estreñimiento, flatulencia, náuseas, calambres, etcétera.), intolerancias múltiples (a los olores, a la luz intensa, a los medicamentos, a ciertos alimentos, etc.), afonía.

4. CAUSAS

Todavía no se conocen las causas de la enfermedad, aunque las investigaciones actuales muestran que afecta al sistema nervioso y al sistema inmune.

5. DIAGNÓSTICO

Actualmente no existe ninguna prueba de laboratorio para diagnosticar el SFC. Por ello, los médicos diagnostican la enfermedad basándose en la historia clínica y tras descartar otras patologías que puedan cursar con síntomas similares. Recuerda que el diagnóstico es importantísimo para poder poner en marcha cuanto antes un programa individualizado de tratamiento. Para diagnosticar la enfermedad, debemos acudir a los “criterios diagnósticos”. Según define el Centro de Control y Prevención de Enfermedades de Atlanta (CDC), estaríamos ante un caso de SFC cuando:

  • a) La fatiga dura más de seis meses consecutivos, no es consecuencia del ejercicio físico y no se alivia con el reposo.
  • b) El malestar después del ejercicio dura más de 24 horas.
  • c) Se han descartado enfermedades preexistentes o de sintomatología similar, en base a los resultados de los análisis, examen del estado físico y mental, y revisión de la historia clínica.
  • d) Coinciden cuatro o más síntomas, a parte de la fatiga, de manera persistente o con recaídas durante seis meses consecutivos.

6. TRATAMIENTO

Actualmente no se dispone de un tratamiento curativo para el Síndrome de Fatiga Crónica, por lo que el objetivo es, hoy por hoy, el alivio de los síntomas y la adaptación del enfermo.
El tratamiento debe ser siempre combinado, y debe tener en cuenta 4 perspectivas:

  1. farmacológica
  2. psicológica
  3. rehabilitadora–física
  4. educacional– social

Como en el caso de la fibromialgia, no existen tratamientos milagrosos. Huye de
aquéllos que te ofrezcan productos curativos, dietas milagro, etc. Ponte siempre en manos de profesionales que conozcan bien la enfermedad, en quienes confíes y con los que te sientas cómodo para poder consultar tus dudas. Algo fundamental será que el paciente conozca bien la enfermedad y cómo reacciona su cuerpo ante el esfuerzo, para poder adaptarse a los límites que impone la enfermedad.

7. PRONÓSTICO

El Síndrome de Fatiga Crónica es una enfermedad persistente que, en estos momentos, no se puede curar. No obstante, se pueden mejorar muchos de sus síntomas.
Es necesario aprender a conocer los factores que mejoran y empeoran el estado general.
Hay que evitar factores agravantes y es importante adaptarse al curso de la enfermedad.

Recuerda que cada persona es única, y que no en todos los casos afecta con la
misma severidad ni se desarrolla de la misma manera.

8. 10 COSAS QUE DEBERÍA SABER SOBRE EL SFC

  1. Es una enfermedad física, no un trastorno psiquiátrico.
  2. El ejercicio físico moderado puede ser beneficioso.
  3. La actividad excesiva puede ser dañina, es necesario encontrar un equilibrio entre actividad y descanso.
  4. Lo mejor para controlar la sintomatología es llevar una vida ordenada y sin altibajos.Los disgustos, las situaciones de mucho estrés, el exceso de actividad física y mental, etc., pueden empeorar significativamente los síntomas.
  5. Es fundamental una buena higiene del sueño.
  6. La terapia cognitivo –conductual y los ejercicios de memoria deben formar parte del tratamiento.
  7. Es importante llevar una dieta alimenticia sana y equilibrada.
  8. La ayuda de los demás puede ser muy beneficiosa, acéptala cuando la necesites.
  9. Cuanto mejor conozcas tu enfermedad, mejor podrás afrontarla.
  10. No eres un inválido, a veces te falta fuerza, pero siempre puedes hacer cosas. No hagas de la enfermedad el centro de tu vida.

9. LA ENFERMEDAD EN EL DÍA A DÍA, ¿QUÉ PUEDO HACER YO?

No debe desmoronarse en los periodos en los que el cansancio puede llegar a ser
demoledor. Hay que llevar una vida ordenada, no excederse en los periodos de menor fatiga, intentar evitar las situaciones de estrés y angustia.

10. PREGUNTAS FRECUENTES ACERCA DE LA FM Y EL SFC

¿A cuántos médicos tengo que ir?
A los que sean necesarios, según tu estado. Lo importante es que una vez diagnosticada la enfermedad (bien sea FM, SFC o ambas) y aliviados en lo posible los síntomas, sea el médico de familia quien haga un seguimiento de tu evolución y controle el tratamiento.
Si no hay mejoría, o si aparecen nuevos síntomas, tu médico de familia considerará si es necesario derivarte al reumatólogo, especialista en medicina interna, neurólogo, neurofisiólogo, psiquiatra, psicólogo, etc.

¿Con el ejercicio mejoraré?
El ejercicio físico moderado está recomendado tanto en la fibromialgia como en la fatiga crónica. Algunas personas notan algo de mejoría a medio o largo plazo. El ejercicio es esencial para mantenernos activos y “no oxidar nuestras articulaciones”.
¿Es normal que tenga problemas de memoria? ¿Irán a más?
Las personas con fibromialgia y/o fatiga crónica suelen presentar problemas de atención, memoria y concentración. La fatiga y el dolor son los responsables principales de estas alteraciones. Lo importante es que no existe ninguna lesión a nivel neuronal que las explique, por lo que varían en función de la sintomatología general.

¿Podré quedarme embarazada?
Por supuesto. La mayoría de los tratamientos farmacológicos actuales pueden continuarse durante el embarazo, y el resto de tratamientos (psicoterapia, ejercicio físico moderado, etc.) pueden mantenerse.
Sí que es cierto, que cuando nazca el bebé, necesitarás más ayuda para cuidarlo, dado que las personas con fibromialgia y/o SFC se cansan antes y descansan peor.
Por ello, antes del nacimiento, plantea con tus seres cercanos cómo podréis organizaros con el cuidado del bebé.
Algunas mujeres relatan que durante el embarazo mejoran sus síntomas. Otras mujeres, comentan que están igual. ¡Cada experiencia es única!

¿Cómo se puede saber si lo mío es FM o es SFC?¿Puedo tener las dos enfermedades?
Es posible tener las dos enfermedades. Recuerda que el diagnóstico debe hacerlo siempre un profesional médico.

¿Qué factores pueden retrasar la recuperación? ¿Me recuperaré?
El estrés, los estados de ansiedad y depresión, la sobrecarga de trabajo, la falta de entendimiento por parte de la familia, la no aceptación de las limitaciones que produce la enfermedad, etc., pueden ser factores que dificulten la recuperación de la enfermedad.
Lo normal es que la enfermedad se estabilice en algún momento o incluso que se llegue a encontrar una mejoría.

¿Se pueden experimentar recaídas?
Las recaídas son especialmente frecuentes, sobre todo en las primeras etapas de la enfermedad, cuando no se conoce bien el funcionamiento de ésta y se sobrepasan los límites que impone.
Una vez se conoce cómo actúa la enfermedad, las recaídas suelen estar más espaciadas y durar menos tiempo.

¿Podré seguir trabajando?
Cada persona es única. Mientras puedas, aunque con esfuerzo, sigue trabajando y manteniéndote activo. De este modo te sentirás mejor de ánimo y la enfermedad no será el centro de tu vida.

¿Cómo pueden ayudar la familia y los amigos?
Los familiares y amigos juegan un papel esencial en la adaptación a la enfermedad.
El que ellos entiendan cómo funcionan tus síntomas, es fundamental.
Familia y amigos son parte de nuestra vida, y debemos dejarnos ayudar por ellos. Su comprensión es importante, pero una sobreprotección por su parte o una demanda excesiva de ayuda por parte del enfermo pueden afectar a la relación.
Recuerda que ellos también deben adaptarse a la enfermedad y a las nuevas exigencias que ésta plantea en el día a día. Intentar mantener las costumbres anteriores en la medida de lo posible, hablar de la enfermedad en su punto justo no seas agobiante, no dejar de quedar con la gente, etc., son pautas recomendables.

¿Qué tipo de ejercicio físico puedo realizar?
Es necesario hablar con tu médico para que él te oriente. Como norma general, el ejercicio aeróbico de baja intensidad (por ejemplo, ejercicio suave en el agua) es el más indicado. También son recomendables actividades que combinen técnicas de relajación, como el Tai Chi, los estiramientos suaves, etc.

¿Por qué no consigo dormir por las noches?
Distintas causas pueden llevarnos a dormir mal: el dolor, el cansancio, estados de preocupación y de ansiedad, así como alteraciones en la fisiología del sueño.
Las personas con fibromialgia suelen tener alteraciones en las fases del sueño, no llegando a tener un sueño reparador. Mantener pautas de higiene del sueño te ayudará a mejorar la calidad del mismo.

¿Por qué la fibromialgia produce tanto dolor?
Para explicar el alto nivel de dolor que padecen quienes sufren fibromialgia, existen dos explicaciones. La primera es que el umbral del dolor es más bajo, es decir, las personas con fibromialgia sienten antes y más intensamente las señales dolorosas (y detectan como dolorosas señales que en realidad no deberían serlo). La segunda, es que la transmisión del dolor al cerebro está afectada.

¿Qué pasa con la sexualidad?
Aunque es un tema poco comentado, muchas personas con fibromialgia refieren dolor en las relaciones sexuales. Además, algunos tratamientos pueden disminuir el deseo sexual, así como producir alteraciones, por ejemplo, en el flujo vaginal. Poder hablar con la pareja con naturalidad de este tema, ayudará a evitar malentendidos y a encontrar soluciones satisfactorias para ambos. Dar y recibir placer puede ser un antídoto contra el dolor.

Relaciones interpersonales
Cuando uno padece una enfermedad crónica, a veces se encierra en uno mismo. El sentirse diferente y no poder mantener el ritmo que se llevaba anteriormente, hace que se abandonen actividades y relaciones que antes nos llenaban de energía. Por eso es tan importante realizar el esfuerzo de mantener esas actividades agradables y esas relaciones interpersonales que tanto nos aportaban.

11. CÓMO AFRONTAR LOS PROBLEMAS ASOCIADOS A LA FIBROMIALGIA Y AL SÍNDROME DE FATIGA CRÓNICA ESTRATEGIAS DE AFRONTAMIENTO

  • Exceso de tensión muscualar – Relajación: respiración tranquilizadora y profunda, aprender a darse cuenta de que estamos tensos.
  • Ansiedad – Relajación, técnicas de distracción, respiración profunda, ejercicio físico.
  • Tristeza, depresión – Realizar actividades gratificantes (recuperar actividades abandonadas que antes te gustaban; fomentar las pequeñas actividades cotidianas que alegren tu día a día).
  • Preocupaciones sobre la fibromialgia
    • Focalizar la atención en aspectos diferentes del dolor (útil con niveles bajos de dolor).
    • Disminuir los comentarios y quejas acerca del dolor (buscar temas de conversación agradables).
    • Dedicar sólo un rato del día a hablar de la enfermedad. Durante el resto del día… ¡prohibido!
  • Pensamientos negativos – Detectar los pensamientos negativos y sustituirlos por otros positivos y más realistas.
  • Actividades diarias
    • Ir recuperando muy poco a poco las actividades perdidas a causa de la enfermedad, adaptándolas a nuestras necesidades.
    • Evitar el exceso de actividad: buscar equilibrio entre esfuerzo y descanso.
    • Marcarse pequeñas metas cada día.
    • Adaptar los objetivos a sus posibilidades reales.
    • Premiarse por cada tarea realizada.
    • Establecer prioridades entre las actividades a realizar.
  • Problemas de sueño – Establecer pautas de higiene del sueño: mantener horarios y rutinas fijas, utilizar la cama sólo para dormir, evitar comidas copiosas y estimulantes como la cafeína antes de acostarse, etc.
  • Relaciones sexuales
    • Mejorar la comunicación con la pareja.
    • Buscar posturas que produzcan menos fatiga y dolor.
  • Problemas de memoria
    • Hacer ejercicios mentales (prestar atención, repetir, escribir lo que se quiere memorizar y releerlo, etc.).
    • Usar una agenda (apuntar teléfonos, citas o datos que no queremos olvidar).
    • Guardar un orden (un sitio para cada cosa y cada cosa en su sitio).